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[1] Marina es una cantante de ópera, transexual y joven, quien después de la muerte de su pareja Orlando, se ve obligada a “re-explicarse” ante un mundo intolerante. “Una mujer fantástica” es el título de la película escrita y dirigida por Sebastián Lelio, y protagonizada por Daniela Vega. La cinta se anuncia como una historia de amor y pérdida; sin embargo, al tener como personaje principal a una chica transgénero, podría representar una oportunidad “fantástica” para pensar la relación entre oposición binaria, norma, lenguaje, performance-performativo y favelas. Durante el filme, Marina es cuestionada sobre si es hombre o mujer, ya que su identificación dice que tiene nombre de hombre, pero viste, habla y quiere de acuerdo con la norma femenina; y aunque su cuerpo está biológicamente determinado, su contestatario performance desvela la multiplicidad de la naturaleza humana; ante la pregunta violenta, Marina no da una respuesta específica, no puede; así, casi al final de la historia, la protagonista aparece desnuda, la cámara recorre su cuerpo, y al llegar a las partes sexuales, un espejo refleja la propia imagen de la protagonista. Marina es lo que ell@ va construyendo de sí misma…

 

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En su primera propuesta, Michel Foucault deconstruye la frase “saber es poder”: si el que sabe tiene poder, pero el poder es el que establece qué es verdad y qué mentira, entonces el poder se normaliza a través del saber, y el que sabe cree tener poder, pero el poder siempre tiene el poder; Foucault encontró que no existe una verdad absoluta; sin embargo, el poder utiliza el proceso de normalización para asegurar que las personas cumplan los roles establecidos dentro del cuerpo social. Así, desde la “verdad” se declara lo que es bueno o normal y estos conceptos se definen a partir de su contrario; de la norma surgen los grupos especializados que estudian “lo otro”, y con esto se determina el lenguaje oficial con el que se construyen discursos; entonces dos conceptos en oposición binaria que parecen diferentes, en realidad tienen el mismo origen.

En el “Espéculo de la otra mujer”, Luce Irigaray cuestiona la idea de “mujer” normalizada, esa que aparece en oposición al hombre, aludiendo que ese afuera (mujer) es definido desde el adentro (hombre), y que entonces existe otro femenino que no tiene nombre y cuya voz es tan válida como la que se proclama única; para Irigaray el espéculo permite ver los invisibles otros, explica que esas imágenes van apareciendo gracias al proceso de imitación (performance), Irigaray advierte: “ Te enseñaré lo que este receptáculo borroso puede hacerle a tu sistema; no seré una pobre copia…imitaré los pasajes textuales a través de los cuales construyes [la verdad], y te mostraré que lo que no puede entrar, está ya adentro…repetiré los gestos de tu operación hasta que este emergente afuera que está adentro [ponga en jaque] todo el sistema”; Irigaray propone imitar el “original” sólo para desplazarlo como origen.

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Es Judith Butler la que plantea la [de]construcción del género a partir del performance-performativo, la autora explica que cuando una persona nace se le asigna un sexo de acuerdo con las características biológicas de su cuerpo, eso determina el género y también el nombre; sexo, género y nombre establecen las normas de comportamiento humano, por lo tanto, la triada de género es una construcción social que puede ser reconstruida una y otra vez. Butler señala que entre la oposición binaria tradicional (hombre-mujer) existen múltiples categorías sin nombre, las cuales representan espacios flexibles para la formación de subjetividades; el performance del género es distinto de la idea de un género perfomativo, el perfomance es cuando se interpretan roles que se piensan cruciales para presentar un determinado género ante los otros; el género es performativo cuando produce un efecto sobre el performance, cuando trastoca las normas y desvela la polémica posibilidad de que el género no existe como tal.

Espacializando, primer intento: La idea de ciudad se construye desde el poder, y utiliza el planning como lenguaje del proceso normativo; el poder convertido en saber construye especialistas guardianes de la verdad; desde el saber se difunden discursos que naturalizan la norma. Si los conceptos verdaderos se construyen a partir de su contrario, entonces la ciudad (hombre) define la favela (mujer), así, la ciudad se define a partir de la construcción que hizo de la favela. La favela es la representación formal del afuera, es el performance de una idea dicha desde adentro. Marina simboliza uno de los tantos reflejos del espéculo de la otra mujer, con su performance desplaza el origen visibilizando otras categorías sin nombre; siguiendo a Marina, dentro de la favela normalizada, existen muchas favelas fantásticas, el efecto de su perfomance pone en jaque todo el sistema; entonces otra vez: La ciudad ha muerto, ¡vivan los reflejos de la otra favela!

 

*Fotos e imágenes por Diana Maldonado

[1] Este post contiene algunas reflexiones de partida desarrolladas en el texto en proceso “Off-Planning…”, autor Diana Maldonado.

 

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